Panadería Juncalillo nace a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, de la mano de Evelio Díaz Rodríguez, quien aprendió el Arte de hacer pan durante su infancia, con los maestros, artesanos del pan, del municipio de Valleseco, tierra natal de su madre, trabajando hasta en tres panaderías diferentes. Estos artesanos transmitieron todo lo que sabían, que habían heredado de sus antepasados, así, el pequeño Evelio, absorbió los conocimientos del Arte del pan de siglos de tradición de un oficio, el de panadero, muy arraigado en dicho municipio, a la vez que ayudaba a su madre a sacar adelante a sus hermanos, ya que su padre, natural de Juncalillo, había fallecido siendo nuestro fundador un niño de diez años.

Adquirió un solar a la entrada de La Plaza de Juncalillo, fabricando en él la panadería y una vivienda. En los inicios repartía su pan por todos los pueblos de la cumbre, no sólo en el pueblo de Juncalillo, para el reparto utilizaban unos mulos, los cuales descansaban en un alpendre que Evelio había construido detrás de la casa.

A mediados de los sesenta se casa con Ana García Castellano, quien da un impulso a la empresa, aportando su voluntad y espíritu de lucha, además de la receta del pan de papas de su familia, receta ésta que se pierde en los anales de la memoria de sus ascendientes, con lo que enriquecía el legado tradicional de Panadería Juncalillo. Adquirieron un furgón, contrataron a varios juncalillenses y expandieron sus repartos llegando hasta el sur de la isla, a donde no sólo llevaban su pan y su bizcocho, sino que además llevaban y traían paquetes a los juncalillenses que vivían fuera de su terruño, alegrando los corazones de los que quedaron y los que tuvieron que migrar forzosamente para poder subsistir las familias, que por entonces eran muy numerosas.

El mundo de la panadería iba cambiando a marchas forzadas, impulsado por la industrialización, todos los panaderos de los pueblos vecinos, apagaron sus hornos de leña y los cambiaron por hornos de gasoil, pusieron todo tipo de maquinarias necesarias para la elaboración de sus productos y enterraron la tradición, pero Evelio se negaba tajantemente, continuando con su pan artesanal. Tuvieron tres hijos. A los cinco años de edad empieza José Francisco a ayudar a sus padres en el negocio familiar, y así se fue forjando otro panadero artesano, luego lo hizo Manuel, recogiendo las enseñanzas de la familia. En 1.990 fallece nuestro fundador, quedando la panadería en manos de los dos hermanos, con la ayuda de su madre siguieron adelante hasta la actualidad.

Panadería Juncalillo pasea el nombre de Gáldar por todas las islas y, son muchos los galdenses, que en sus visitas a familiares en Península o cualquier otro lugar del mundo, llevan como obsequio algún producto de la Panadería Juncalillo. Es la única panadería del municipio, y una de las pocas de la isla, presente en las más importantes cadenas de supermercados, el pan bizcochado en la actualidad se distribuye en las siete islas.

El secreto del éxito de esta empresa artesana radica en el control exhaustivo de la materia prima, haciendo una exquisita selección y sin adulterar los productos que elaboran, manteniendo las tradiciones y costumbres del pueblo canario, además a las manos de los artesanos que, con cariño, elaboran nuestros productos, siempre teniendo en cuenta el consejo que nuestro fundador dio a sus hijos:

“Mis hijos, todos los productos que elaboren, háganlos como si se los fueran a comer ustedes, nunca echen productos químicos, que a la larga perjudican la salud”

Y con esta premisa nos movemos y nos moveremos siempre, porque nos importa la salud de nuestros clientes. Panadería Juncalillo no es sólo un mero negocio familiar que se ha mantenido en el tiempo sino que además es una muestra de que las tradiciones no se deben perder nunca.

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